Alternativas para la identificación de los ciclos económicos

 

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Este documento tiene el objetivo de destacar la importancia de los indicadores económicos confiables y oportunos para la identificación de los ciclos económicos. Asimismo, hace un breve recuento de las herramientas con las que ya se cuenta en nuestro país y propone una serie de recomendaciones para darles mayor y mejor uso. Por último, se proponen indicadores de gran utilidad para detectar puntos de inflexión en el ciclo, que aún no son calculados en México.

Palabras clave: indicadores financieros, económicos y sociales; ciclos económicos, México.

 

This document aims to highlight the importance of timely and reliable economic indicators for the identification of business cycles. It also provides a brief overview of the tools available in Mexico and proposes recommendations that will allow giving them more and better use. Finally, it suggests the calculation of useful indicators, which are still not calculated in Mexico, to detect business cycle turning points.

Key words: financial, economic and social indicators; business cycles, Mexico.

 

Nota: este artículo se elaboró con las ideas, comentarios y sugerencias de Joaquín Chávez Jáuregui; Javier Gala Palacios, Francisco Garay López, Sergio Hernández Trejo, Francisco Lelo de Larrea Padilla y María Teresa Silva-Porto Díaz, todos miembros del CEESP.

1. Introducción

La fuerte contracción económica que experimentó México desde finales del 2008 y gran parte del 2009 puso de manifiesto la necesidad de desarrollar indicadores económicos que permitan capturar la evolución del ciclo económico con mayor antelación. El impacto negativo en la evolución económica de México en ese lapso fue consecuencia no sólo de la crisis financiera internacional, sino también del brote inesperado de la influenza humana (tipo A H1N1) y del alza en los precios de los alimentos, aunque este último fenómeno influyó mayormente sólo durante el 2008.

Al inicio de la crisis financiera, muchos analistas y funcionarios públicos en México sugerían que, al ser una crisis foránea, los efectos en nuestra actividad económica serían limitados. No obstante, después de la quiebra de Lehman Brothers y del colapso del financiamiento para operaciones de comercio internacional, la velocidad de caída en la actividad productiva fue muy acelerada.

La incertidumbre que generó la inestabilidad financiera y la situación de la economía mundial derivó en la preocupación —sin duda ya existente desde hace muchos años— de diseñar indicadores o referentes económicos y financieros que permitieran anticipar efectos o impactos económicos en el ciclo de la economía. La incapacidad de los indicadores disponibles en la actualidad en nuestro país para evaluar la severidad de la crisis invita a la reflexión sobre qué se puede hacer para disponer de mejores instrumentos que permitan identificar cambios en el ciclo de manera más oportuna.

Sin embargo, cabe señalar que todos los indicadores tienen sus limitantes. Aunque varios economistas comentaron lo insostenible de las condiciones financieras y de apalancamiento de muchos agentes económicos, sobretodo en Estados Unidos de América (EE.UU.), no fue posible predecir con exactitud el arranque de la crisis internacional o su severidad. Si bien la acertada anticipación de los puntos de inflexión en los ciclos económicos depende —en gran medida— de la existencia de indicadores confiables que sean lo más oportunos posibles, la correcta interpretación y el análisis de los mismos también juegan un papel muy importante. De esta manera, tanto el tener herramientas confiables y oportunas como análisis acertados permitirán detectar, de forma anticipada, la inminencia de condiciones de crisis o desaceleración en el aparato productivo del país con el objetivo de diseñar e instrumentar políticas públicas contracíclicas que mitiguen los efectos adversos, sobretodo en el bienestar social.

Con base en lo anterior, el propósito de este ensayo es sugerir algunas ideas y recomendaciones para producir en nuestro país indicadores económicos, financieros y empresariales que contribuyan a identificar cambios en el ciclo económico de forma más temprana y estar en mejores condiciones de anticipar respuestas de política económica que apuntalen el bienestar de la población, sobretodo aquélla en condiciones de pobreza y mayor vulnerabilidad.

2. ¿Por qué es importante tener herramientas para identificar cambios en el ciclo económico y sus consecuencias socioeconómicas?

Los resultados del desempeño económico de México para el 2009 muestran una caída de 6.1%, cifra que revela la peor recesión económica del país en muchos años, con importantes consecuencias en el empleo y el bienestar de la población. Por lo anterior, en general, es deseable poder entender mejor las causas de los ciclos con el fin de anticipar una respuesta adecuada para contrarrestar los efectos de una etapa recesiva o de contracción en la actividad económica.

Cuando se tienen herramientas para determinar la posible trayectoria de la economía se contribuye, además, a que los agentes económicos tomen decisiones más informadas sobre eventos futuros. Por ejemplo, mayor y mejor información sirve para que los empresarios puedan tomar decisiones más acertadas sobre proyectos de inversión, expansión de la producción, contratación de mano de obra adicional, etcétera.

La obtención de información y el desarrollo de indicadores económicos es una parte fundamental de la ciencia económica. Un propósito esencial de los indicadores es que permite a los economistas y analistas financieros evaluar el estado actual de la situación económica, generar pronósticos, analizar y proponer alternativas de política económica y corroborar la eficacia de la teoría económica.

También, la disponibilidad de información sobre variables económicas sirve para que legisladores y funcionarios públicos tomen decisiones más sustentadas sobre aspectos que tienen un impacto social y económico sustancial, por ejemplo:

• Planeación del presupuesto.

• Implementación de medidas contracíclicas.

• Combate más eficaz de la pobreza.

No obstante, un área que ha tomado fuerza en las últimas décadas, y que debemos fortalecer en México, es la formulación y desarrollo de indicadores adelantados que ayuden a determinar la trayectoria futura de la economía. En nuestro país sólo existen unos cuantos, clasificados como adelantados, similares a los que produce el Institute of Supply Management (ISM) de EE.UU. que, aunque son cualitativos —es decir, se elaboran en función de la opinión o percepción sobre una cuestión económica en particular, con base en una muestra representativa—, han contribuido a mejorar el entendimiento sobre la evolución de la actividad económica, ya sea por sectores o regiones.

3. ¿Con qué información contamos?

En la actualidad, el INEGI y otras instituciones públicas y privadas producen miles de series estadísticas con información económica y financiera de muy importante valor para toda la comunidad en nuestro país, por no citar información geográfica y de otros tipos que, de manera adicional, se produce en México.

En materia económica, los esfuerzos públicos por aumentar el número de indicadores y la calidad de la información han conducido a la elaboración de indicadores económicos de seguimiento con alta periodicidad (mensual, en muchos casos); tal es el caso del indicador de la inversión fija bruta. En fecha reciente, el INEGI se ha abocado a producir algunos indicadores del tipo anticipados (como el de la confianza del consumidor y el de la confianza del productor), los cuales han contribuido para que se dé un mayor nivel de descripción y análisis sobre variables económicas y la evolución que experimenta la economía nacional.

3.1 Oportunidad y calidad

No obstante, para detectar mejor y anticipar las fluctuaciones en el ciclo económico, es fundamental tener un mayor número de mediciones oportunas, recurrentes y confiables de las principales variables económicas.

Parece existir un dilema entre tener indicadores más oportunos o más confiables. En México, se ha optado por confiable en el sentido que los indicadores son corregidos en pocas ocasiones, en general, sólo cuando se hace una revisión exhaustiva de la relación entre todas las series, lo cual conlleva el costo de que los principales indicadores se publican con un tiempo considerable de retraso.

Por ejemplo, en EE.UU. se cuenta con información más oportuna ya que una estimación preliminar del PIB (con aproximadamente 80% de la información) se publica poco menos de un mes después del cierre del trimestre. Estas cifras, aunque son sujetas a revisiones posteriores, ayudan a tener un entendimiento previo de la evolución económica global y por sectores.

En México, sería importante contar con estimaciones preliminares similares que permitieran disponer de información más oportuna para detectar cambios en las tendencias que, si bien existen, éstas son muy pocas en realidad, pues todavía quedan varios indicadores macro de los cuales se pudieran hacer dichos cálculos.

3.2 Series mensuales/trimestrales desestacionalizadas

Ha sido fundamental el esfuerzo realizado por el INEGI para elaborar y publicar indicadores desestacionalizados desde 1999. Esto ha enriquecido la calidad de la información disponible de forma sustancial.

Lo anterior, por ejemplo, ha permitido contar con series mensuales y trimestrales desestacionalizadas, lo que facilita la detección en el margen de los cambios en las tendencias económicas. Esta información, al permitir con menor nivel de ambigüedad detectar cambios no relacionados con factores estacionales, centra la atención en factores específicos y estructurales de oferta y/o demanda.

Por ello, es primordial que la institución siga con dichas estimaciones mensuales/trimestrales desestacionalizadas e incorporar, en la medida de lo posible, un mayor número de series que cuenten con valoraciones desestacionalizadas.

3.3 Indicadores provistos por otras organizaciones

Existen otros organismos que generan importantes indicadores y estimaciones ayudando a prever la tendencia de los ciclos económicos. Por ejemplo, la Encuesta de los Especialistas en Economía del Sector Privado —realizada por el Banco de México (BANXICO)— es una importante herramienta para la toma de decisiones, debido a que recopila previsiones del sector privado en cuanto al entorno económico vigente, dadas las condiciones internacionales y nacionales.

Por su parte, el indicador IMEF del entorno empresarial mexicano (IIEEM), el cual es similar al ISM Index de EE.UU., ayuda a ver el comportamiento de la industria manufacturera mexicana y del sector de servicios, mientras que el indicador de desempeño en ventas de tiendas iguales y totales, de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio (ANTAD), es un buen indicio para medir el consumo de los hogares en este tema.

A su vez, dada la importancia del sector automotor a nivel mundial, tanto la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) como la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA) generan información en cuanto a la producción, ventas y exportación de automóviles. Por otra parte, no hay que dejar de lado la información generada por diferentes secretarías y dependencias gubernamentales, que también producen valiosa información, igual que las cifras sobre finanzas públicas que elabora la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y la de salarios contractuales, publicada por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS). En tanto que el número de asegurados al IMSS —publicado cada mes por dicha institución— es un tema elemental en cuanto a la medición del empleo formal en nuestro país, pues con él se puede observar su creación o reducción en un mes o año determinado.

3.4 Características generales de estos indicadores

En general, en México sí existe mucha información. Sin embargo, la misma está dispersa (se requiere visitar diversos portales de Internet), es de difícil acceso (hay portales en los que se podía encontrar más información, pero al momento de actualizar dichos sitios ya no se encuentra de manera fácil, ya no está o sólo se encuentran los datos para años recientes, dificultando la creación de series de tiempo más completas), de difícil manejo (en formatos que no facilitan su análisis), en muchas ocasiones tardía (poco oportuna, hasta con dos meses de rezago, cuando la información se necesitaba de manera inmediata), muy agregada (poco o nada útil al momento de realizar análisis más detallados).

En el plano estatal y regional, sólo se tienen algunos indicadores, y en algunos casos, con un retraso importante, lo que resta utilidad práctica a los indicadores.

En otros casos se han dejado de poner a disposición del público algunas series de información amigables (por ejemplo, estadísticas de comercio exterior por país y por producto). Este tipo de series son de gran relevancia ya que ayudan de manera precisa a detectar sectores en los cuales la demanda de un país por nuestros productos se ha fortalecido o debilitado y viceversa.

Por otra parte, existen indicadores que aún no se encuentran como tales en México, es el caso de un índice de confianza empresarial (ICE) amplio. Si bien la Encuesta Mensual de Opinión Empresarial que elabora el INEGI se acerca a un ICE, éste sólo se enfoca al sector manufacturero, por lo que sería conveniente y de gran utilidad ampliarla a todo el sector industrial (construcción, minería y electricidad, gas y agua), así como a los otros dos sectores restantes (agropecuario y servicios).

Asimismo, un sector importante, y en el cual prácticamente no hay cifras de venta y precios, es el inmobiliario por lo que, al igual que el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de EE.UU., México bien podría elaborar dicha base de datos, pues también es un indicador que ayuda a predecir el cambio del ciclo económico, ya que depende, en buena medida, del crédito otorgado por organismos como el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (INFONAVIT) y el Fondo de la Vivienda del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado

(FOVISSSTE), además de la banca comercial.

3.5 Búsqueda de indicadores oportunos

Demanda de indicadores trimestrales

Conforme la teoría de los ciclos económicos se fue desarrollando, también evolucionaron técnicas de medición de variables económicas subanuales para tener información más pertinente y poder, de esta forma, observar la tendencia del ciclo económico a un menor plazo; EE.UU. fue uno de los países pioneros en producir indicadores del PIB trimestral.

Debido al crecimiento del análisis de series de tiempo moderno, en la década de los 80 hubo un boom internacional en la demanda de indicadores económicos reales y financieros subanuales (mensuales y trimestrales) para poder analizar las variaciones del ciclo económico.

El PIB trimestral en México

Desde 1973, el CEESP señaló la necesidad de tener indicadores más oportunos sobre lo que pasaba con el PIB, por lo cual se sugirió que, al igual que en EE.UU., el Banco de México —entonces encargado de calcular el PIB— debería producir alguna medida del PIB trimestral. Sin embargo, no hubo respuesta de BANXICO; por ello, el director del CEESP, Alonso Ibáñez y Durán, comisionó a Enrique de Alba y a Javier Gala a visitar el Departamento de Comercio en Washington para hablar con los encargados de calcular el PIB trimestral del país del norte.

EE.UU. proporcionó ideas sobre cómo calcularlo y regresaron con el plan de hacer esas estimaciones. No obstante, sin la colaboración de BANXICO fue difícil concretar su elaboración. Fue hasta 1988 que comenzó a calcularse en México el PIB con periodicidad trimestral.

Con esto se amplió la gama de información disponible cada trimestre. Un resultado favorable fue la elaboración de las cuentas nacionales trimestrales, las cuales son un instrumento central para el análisis de corto plazo y juegan un papel muy importante en la política económica. Lo anterior se debe a que las estadísticas trimestrales proporcionan indicadores oportunos y permiten un análisis detallado del comportamiento de la economía durante el ciclo económico. En cambio, las cuentas anuales, que eran las únicas que se producían antes del cambio, son muy útiles, sobre todo, para el análisis estructural, adoleciendo que tienden a ocultar el patrón de crecimiento alrededor de los puntos de inflexión.

Encuestas de tendencias de negocios

En la actualidad, se llevan a cabo este tipo de encuestas para obtener información cualitativa sobre la situación comercial del momento y el pronóstico de su evolución a corto plazo, pues recopilan datos sobre una amplia gama de variables (producción, inventarios, nuevas órdenes, etc.) que, en conjunto, dan una visión global de la evolución de la economía o de un sector en particular.

La información de estas encuestas ha demostrado ser de especial valor en el pronóstico de puntos de inflexión del ciclo económico porque:

• Brindan información oportuna, útil para la toma de decisiones en el momento preciso.

• Es usual que los datos no requieran revisiones.

• Reflejan expectativas de los empresarios y expertos sobre la actividad económica.

• Es común que los entrevistados consideren efectos estacionales en sus respuestas, por lo cual las series se consideran hasta un cierto punto como desestacionalizadas.

4. ¿Qué falta?

El ciclo económico en la actualidad se concibe, sobre todo, en términos del PIB pero, ¿qué es lo que nos interesa de los cambios en el ciclo?

Sin duda, ante variaciones en el ciclo económico, lo importante son sus efectos en la evolución del bienestar social que, en realidad, es lo que se busca conocer y medir. Por lo anterior, aunque el PIB sea una medida burda del bienestar social, las modificaciones en el ciclo nos importan en tanto afectan o causan:

• Cambios en la generación o reducción de empleo. Ésta es una variable muy voluble, tanto en tiempos de bonanza como de austeridad; su dinamismo va de la mano con el incremento o no de la masa salarial y, por lo tanto, de la demanda. En el terreno del bienestar social, el empleo juega un papel clave en la reducción de la pobreza.

• Formación y/o destrucción de nuevas empresas. Fundamental, ya que a través de ellas se genera (o pierde) parte importante de la inversión y de los nuevos empleos.

• Evolución de la masa salarial. Básico, pues le da pie a la demanda y a proyectos de nuevas inversiones.

• Evolución de la pobreza. Primero por la importancia fundamental de crear redes de protección para evitar las carencias y brutales efectos que tienen los cambios en la actividad económica en los grupos más vulnerables y en las regiones más afectadas y por supuesto para recuperar un crecimiento económico sostenido.

Con base en lo anterior, se propone como tarea fundamental el esfuerzo por producir indicadores anticipados del ciclo económico y dar seguimiento más puntual a variables sociales, que son un complemento fundamental de la definición y evolución del ciclo.

Se requiere de un seguimiento más puntual y con mayor periodicidad de variables como:

• Empleo. Costos de generación de empleos y contribuciones sociales.

• Creación y destrucción de empresas vía registros del IMSS o Registro Federal de Causantes (RFC).

• Sectores y regiones. Información regional que permita explorar ventajas comparativas.

• Formalidad/informalidad.

• Ingreso de las familias (al menos anual y con representatividad estatal).

• Masa salarial.

• Distribución regional.

• Distribución regional de oportunidades y otros programas de protección social.

• Evolución del gasto e ingresos de las familias, y de aquí la pobreza. A nivel estatal estadísticamente representativa.

4.1 Nuestra propuesta

• Realizar nuevas encuestas cualitativas tipo Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) e INEGI en los sectores más importantes de la economía, no sólo el manufacturero.

• Generar un índice de confianza empresarial, que sería de gran utilidad.

• Crear indicadores de comercio y servicios, como uno nuevo de servicios: ingresos por ventas de servicios de actividades no financieras.

• Tener una encuesta para el sector construcción y automotriz (armadoras y empresas de autopartes) lo antes posible y publicar información adicional de aduanas (por ejemplo, autos usados importados).

• Diseñar, en una segunda etapa, indicadores de otros sectores (turístico, construcción, agroindustria, aeronáutica, calidad educativa, etc.) con base en el formato de las encuestas del IMEF, que sean de seguimiento y/o anticipados con representatividad estatal.

• Detectar cambios en el ciclo para conocer sus efectos económicos y sociales, lo cual es fundamental y, como deseable, realizar un monitoreo de variables financieras y económicas que tienen un impacto amplio no existen en nuestro país, entre otras:

− Precios de commodities en México.

− Indicador de venta y precios de casas nuevas y usadas en el mercado inmobiliario.

− Altas y bajas de registros del IMSS y RFC.

− Comparativos de precios internacionales de bienes y servicios para revelar oportunidades de negocios.

• Realizar anualmente las encuestas ENIGH con representatividad estatal, esto ofrecería un importante instrumento para las políticas públicas, y la redefinición de acciones regionales.

 

5. Conclusiones

• Con base en lo discutido a lo largo de este documento, es fundamental contar con indicadores oportunos, de calidad y fácil acceso para la detección de los puntos de inflexión del ciclo económico.

• Con el objetivo de facilitar la utilización de toda la información generada, es indispensable crear una plataforma electrónica que publique los indicadores de todas las fuentes existentes (ANTAD, IMEF, secretarías y dependencias).

• En realidad, hay que considerar que existe un vasto acervo de información, por ello, se debería mejorar su difusión para que ésta sea más y mejor utilizada. En este sentido, es necesario que las autoridades involucradas en la elaboración de series estadísticas se coordinen con el fin de promocionarla y difundirla, dar acceso a series históricas (muchas han desaparecido de las plataformas electrónicas) y facilitar el acceso a estas bases de datos con formatos amigables; en México hay mucha información —tal es el caso de la producida por el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y la SHCP— que sólo se publica en archivos de difícil manejo, como el PDF, en lugar de otros, .dbf, por ejemplo.

• Dado que lo más relevante del ciclo es su impacto social, la oportunidad y precisión de indicadores sociales, que permitan su monitoreo a lo largo del ciclo, es de primordial importancia para el diseño de políticas públicas.

• México carece de un grupo de especialistas que declare de manera oficial cuando se presentan los puntos de inflexión del ciclo económico, por lo que es deseable su formación; por ejemplo, en EE.UU. esta función la desempeña el National Bureau of Economic Research (NBER).

Los avances en los últimos años han sido alentadores, sobre todo los esfuerzos realizados por el INEGI para ampliar la gama de series económicas y la periodicidad con que se publican. Al disponer de estadísticas e indicadores confiables y recurrentes se enriquece el diseño y aplicación de las políticas públicas que impulsan todos los órdenes de gobierno, sin dejar de mencionar su inmensa utilidad e importancia en la creación y mantenimiento de negocios y empresas.

Ya que uno de los fines últimos del INEGI y demás organismos generadores de información es promover el bienestar de la población, consideramos que ahora es un buen momento para continuar avanzando en la elaboración de nuevos indicadores, máxime aquellos que permitan evaluar mejor las condiciones sociales de la población en general y de los grupos vulnerables, en particular, con el fin de encaminar los esfuerzos a fortalecer los logros en el bienestar de los mexicanos.


Referencias

Blanchard, O. (2005). Macroeconomics. 4 edition, Prentice Hall, August 8, 2005.
Giovannini, E. (2008). Understanding Economic Statistics: an OECD perspective, en: www.oecd.org/publishing/corrigenda
Romer, D. (2006). l Advanced Macroeconomics. 3rd ed., New York, McGraw-Hill.
www.antad.net/
www.banxico.org.mx
www.imef.org.mx/main.aspx?
www.imss.gob.mx
www.inegi.org.mx
www.nber.org/
www.shcp.gob.mx

Luis Foncerrada Pascal

Autor

Es doctor en Economía por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Iztapalapa, maestro en Economía por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) y licenciado en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Funge como director del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, AC. Fue vicerrector general de la Universidad de las Américas en Puebla, así como profesor e investigador en el CIDE, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Santa Fe, Instituto Tecnológico Autónomo de México, Universidad Anáhuac Norte, Sur y Xalapa, Universidad Iberoamericana, UAM y El Colegio de México. Se desempeñó como cónsul de México en Milán, Italia, y participó en actividades de promoción del Tratado de Libre Comercio con Europa. Sus publicaciones más recientes son relativas a temas de desarrollo financiero y pobreza.